jueves, 19 de julio de 2012

Respira hondo y camina

Date la vuelta. Camina. Da un paso, otro y otro más. Respira, respira hondo. Más fuerte. Cuenta hasta diez, veinte si es necesario y piensa que las cosas siempre suceden por algo y si todo terminó así es porque él no era el indicado para tí. Recuerda que puede haber uno, dos o incluso infinitos hasta el definitivo. No llores, ni una lágrima, ni una sola. No se lo merece ya que llorando sólo aumentarás el ego de ese gilipollas. Sigue caminando, segura de tí misma. Coge tus cascos, pon la música a tope y deja que cada una de las canciones de tu lista de reproducción llenen el vacío que hay dentro de tí. No pienses en olvidarle. Error. No se trata de olvidar, sino de superar, ya que olvidar es imposible. Quédate con los buenos momentos, las sonrisas y las miradas, las tardes y noches compartidas, las cosas que te decía. Quédate con todo lo bueno y recuerda; respira hondo y camina.

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